No es cierto que el Estado del Bienestar esté en peligro, todo lo contrario, lo que está en peligro es el billete que cada ciudadano debería tener para navegar en ese barco. Desde hace muchos años sus enemigos no han intentado desmantelarlo, en contra de lo que argumentan estos “hombres y mujeres hechos asimismos” que seguro no necesitaron ni espermatozoide ni ovulo para llegar a ser lo que son (asunto en el que no ahondaré), todo lo contrario no han parado de reforzar los cimientos del Estado para que cuide a aquellos que tienen derecho a ser cuidados, ya que sin ellos todo se hundiría.
¿Quienes son estos que si tienen derecho a que entre todos los cuidemos y mimemos?, pues los de siempre, los que han utilizado la legislación (en épocas democráticas o en épocas de extraordinaria placidez) para medrar a costa de los demás. Los medios utilizados son simples desde el rescate directo sacando de las arcas del Estado (o sea los bolsillos de todos, ya que el que no cotiza a hacienda por no llegar al limite mínimo bien que paga el IVA en todo lo que consume y otras gabelas), o mediante legislación, que en muchos casos difiere de la vigente en países mucho mas “neoliberales” como es el caso de la dación en pago de deudas hipotecarias en los USA y no en nuestro país, en el que una hipoteca supone una condena de por vida, no solo del contrayente, sino de su familia también. A esto se debe sumar la intricada maraña de normas legales que injustamente siempre favorecen a una parte, efectivamente a aquellos que si tienen derecho al estado del bienestar. Estos señores y señoras tienen apellidos, y no me refiero a los de su familia sino apellidos históricos: aristoi, nobiles, boni, etc, y más actualmente “gente de bien” y esto deberían explicarlo ya que por contraposición los demás son o “gente de mal” o “gente de regular”.
Por supuesto que (si es que alguien lee este blog) dirán que todo esto suena a demagogia, pero creo que lo que ha pasado en los últimos 40 años (esta crisis se empezó a gestar hace mucho) y que es ahora (desde el 2007) cuando es evidente, sobrepasa todo los límites, los adalides del libre mercado y de la reducción del estado a ser una “cachiporra”, para que ejerza la violencia legal contra los que disientan y se comporten demagógicamente, ni han pestañeado cuando se ha endeudado a los gobiernos para salvar las empresas y bancos “demasiado grandes para dejarlos caer” y demás desmanes cometidos en nombre del bien de todos. ¿Donde ha quedado el concepto de “destrucción creativa” de Schumpeter que utilizaban esos econolistos para desmenuzar aquello que se ponía en el camino del lucro entupido (entupido ya que al final de este está el abismo)?, pues donde siempre, en “la ley se hace a la medida de los que pagan a los que la hacen”. Con respecto a la última frase los ciudadanos deberían enterarse que ellos no pagan a los políticos (o al menos a los más influyentes) los pagan las empresas que los contratan cuando dejan la vida pública, y eso es lo importante. Se nos ha repetido hasta la saciedad que el comunismo no funciona por la falta de incentivos, y sin embargo se pide a los que se dedican a lo público que sean santos movidos solo por el afán del bien común, y es cierto que si que hay muchos que están en política por esto, pero no la mayoría. Incluso en los clubs de futbol que “son más que un club” saben que por mucho que se sientan los colores a los jugadores hay que pagarles bien y que si no con lágrimas en los ojos dirán que siempre desearon jugar en tal o cual club que les ofrece más. Todo lo que digan será “oligargogia” que siempre es peor que la demagogia.
Zapatero es el Presidente, y según muchos bulos no hace caso a nadie que no le diga lo que el quiere oír, por eso no voy a polemizar si Rubalcaba podría haber puesto en práctica algo de lo que dijo en su último discurso. El contenido en si lo comparto en muchos puntos, pero lo principal (ya lo mencioné en mi anterior blog) es que Rubalcaba se está dirigiendo al nicho de mercado que tiene la capacidad de amargar la victoria al PP o si lo hace realmente bien incluso dar la sorpresa. El principal escollo está en convencer a todos los que lo están pasando mal que el PP va (como siempre a hecho) a seguir con la política de más para los que más tienen ya que estos son los que crean empleo y todas esas zarandajas estúpidas que nos han llevado a donde estamos, y que el va a dar un giro de timón para fortalecer a la sociedad, no al estado ni al bienestar, sino a la sociedad, ya que en una sociedad fuerte y sana todos estaremos bien, pero en este caso la suma de las partes hace la condición del todo, si los ciudadanos están enfermos de codicia (los que tienen), apatía, fatalismo e ignorancia mal vamos. Así que la tarea es ingente.
En todo esto, el principal problema que observo, es que todos plantean que nos van a sacar de esta crisis (aunque algunos no digan o se atrevan a decir como) y justifican las medidas y sacrificios que se están o se “deben” tomar diciendo que es un mal muy grande, pero menor comparado con el abismo de tormentos y tribulaciones que nos espera si no lo hacemos. Pero lo que no he oído (y puede que alguien lo haya dicho) es que además de sacarnos de la crisis, van a cambiar las cosas de tal manera que nunca los ciudadanos tengan que elegir entre el veneno o la espada. No comprendo como incluso muchos críticos del sistema económico que nos ha llevado a esto no mencionen esta falta de salida, para mi lo peor no es la dificultad de salir de esta crisis, ya de por si un problema inabarcable, lo peor es que no nos aseguran que estos errores no se vuelvan a cometer. La única explicación que le encuentro a esto es que saben que por mucho que hagamos es imposible desmantelar el estado del bienestar de esos pocos que se lo llevan todo, y que encima se atreven a amenazar con hacer quebrar el estado, con tormentos e infiernos terribles si alguien demagógicamente plantea no ya que paguen sus culpas pasadas, sino que paguen su carga justa y correspondiente, “no toquéis los sicavs, no pongáis freno a la circulación de capitales especulativos que entran y salen de las economías como tornados, no dudéis de las agencias de calificación etc.” ya que si lo hacemos se llevarán su dinero a otra parte. Es de pena y acabaremos mal, ya que desgraciadamente para ellos su “dinero” no es más que una representación de la riqueza real que no pueden meter en sus cuentas de los paraísos fiscales, sus billetes no son más que documentos de confianza y el día que se pierda esa confianza no valdrán más que para hacer hogueras.
Todo esto puede sonar apocalíptico, pero en realidad no pasa nada, el ser humano no desaparecerá ni se producirá el Armagedon, de la misma manera que el mundo no se detiene porque en Siria maten a decenas de personas diariamente, o porque en África se este desencadenando otra hambruna de las que hacen época y muertos a montones, lo que realmente debemos evitar en Europa es que nosotros y los auténticos valores europeos pasemos a ser las noticias que vean en los telediarios los ciudadanos de los hoy países en desarrollo con la indiferencia que nosotros durante años hemos visto las de los países del Tercer Mundo.
No nos hace falta un estado del bienestar y menos como el que Rajoy promete, sin tocarlo pero reformándolo, de esas reformas se suelen encargar empresas que cuando hay problemas resultan muy grandes para que se les deje caer; lo que hace falta es un estado de ciudadanos, un Estado del Justoestar.