El desastre del PP

Debo estar muy confundido o no leo lo que debo, pero todos los análisis que he leído y escuchado en los medios de comunicación interpretan los resultados de las pasadas elecciones autonómicas y municipales como un éxito para el PP. Mis conclusiones son diferentes aunque no opuestas en primer término, si lo llegan a ser (desastre) por la implicaciones que el “no éxito” conlleva.
Según los datos publicados el PP ha ganado medio millón de votos y el PSOE pierde un millón y medio con respecto a los resultados que obtuvieron en 2007. Como se ha dicho en muchos otros sitios extrapolando estos datos a unas generales el PP no lograría mayoría absoluta, lo que plantearía un panorama político desolador. Pero antes de comenzar a analizar el hipotético estado de las cosas si se repitiesen estos resultados dentro de unos diez meses creo que hemos de mencionar otra cuestión, el posible liderazgo de la candidatura socialista por Rubalcaba.
Si finalmente el actual vicepresidente primero resulta ser el candidato a la presidencia por el PSOE dudo mucho que ni el PP ni Rajoy (no confundirlos, no son lo mismo) puedan mejorar los resultados, y me refiero a porcentajes, el número de votos puede mejorar, pero eso no le daría más escaños. En Madrid, donde el PP en teoría arrasa han perdido porcentaje y votos tanto para la Alcaldía como para la Asamblea. ¿Cómo puede ser posible entonces esta sensación por parte de los medios, partidos y número de escaños de victoria?, muy fácil, precisamente el número de escaños y concejales, pero eso es quedarse en la superficie. Cuando El PP y Rajoy confronten la “larga campaña” (aunque ya estemos más que habituados) se van a encontrar con un enemigo más correoso, inteligente y difícil que Zapatero. Además muchos de los que han dejado de votar socialista como “castigo” pueden volver a la “disciplina de voto”. Rubalcaba puede prometer un giro a la izquierda y por mucho que se empeñen los del PP y prometan respetar o ampliar las políticas sociales nadie les creerá, sobre todo si se fijan lo que pasa en las comunidades por ellos gobernadas, y el candidato socialista ya se encargara de airearlo. Los descontentos (los votos perdidos de la izquierda) precisamente lo que quieren oír es que se les va a ayudar a capear la tormenta, y en eso Rubalcaba puede reconquistar las mentes y corazones de aquellos que siguen siendo por necesidad o convicción socialdemócratas, el PP en cambio no puede invadir ese terreno sin riesgo de quedarse atascado en el barro de las contradicciones políticas, económicas e internas.
Es aquí donde una “victoria amarga, derrota dulce II” puede entrar en escena. Si esto ocurre y el gobierno vuelve a depender de los nacionalistas las múltiples crisis confluyentes en este país empeoraran y nos abocaran a una situación todavía más grave que la actual. Las “cartas de Reyes” y los agravios históricos a reparar acabaran por romper la línea de flotación de la nación y será imposible reflotarla a menos que se cambie el marco estatal, cosa que los nacionalistas aunque quisieran no pueden hacer.
La única posibilidad de que las próximas elecciones generales tengan un resultado esperanzador para el futuro es que un tercer partido de ámbito nacional sea el juez de la situación. La alternativa real es UPyD. La actitud frente al derroche y la coherencia respecto a los pactos post-electorales convierten a este partido en la única alternativa creíble. A aquellos que a pesar de las pruebas sigan creyendo que una vez que tengan más poder harán “lo que todos” refutarlos es fácil, si lo hacen no pierdes nada ya que todo quedará como está y si mantienen su coherencia tenemos todos mucho que ganar.
Es por esto que yo no veo por ninguna parte la “tremenda” victoria del PP, antes que eso me resulta incomprensible la incapacidad de este partido y de su líder de conseguir votos estando la situación como está. Deben creer que va a empeorar más en diez meses, y puede ser, pero esto no hará que las promesas económicas neoliberales sean más atractivas sino todo lo contrario.

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Una respuesta para “El desastre del PP”

  1. artemidoro bertolucci Dice:

    La veteranía, las tablas y la sagacidad de Alfredo, como ahora parece querer ser llamado el personaje, son indisociables de los abundantes esqueletos que almacena en sus a buen seguro bien ordenados armarios, al igual que los múltiples cadáveres politicos que jalonan su carrera y que ahora repentinamente pueden recobrar la vida para cumplir su venganza. Ojo pues con fiar de las técnicas jesuiticas de Alfredo, no vaya a resultar un nuevo Lucio Sergio.

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