De la misma manera que se defiende (y creo que con razón) que es desaconsejable legislar en caliente, creo que también es pernicioso juzgar empujado por la coyuntura. Eso es precisamente lo que nuestro Presidente está alentando, quiere revisar la historia, pero sus motivos (y esto es lo peor) no se articulan sobre la búsqueda de la verdad sino con el objetivo de “crear tensión” (de acuerdo a lo que el mismo dijo a Gabilondo en el 2008) y tornar una coyuntura desfavorable en positiva para sus intereses electorales.
Para mantener posiciones difícilmente defendibles o insostenibles se requiere un grado de destreza política y de capacidad de ver las cosas como son (o realismo) de las que carece Zapatero. Dice la famosa frase atribuida a Lincoln “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo, puedes engañar a algunos todo el tiempo, pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”, sin embargo nuestro Presidente creía poder vencer este problema de la siguiente manera, “si yo no puedo engañar a todos durante todo el tiempo sí que puedo convencerlos de que se engañen a sí mismos”, la única manera de hacer esto es “comprando” las voluntades. Siendo una buena idea no reparó en que esta solución le llevaba a otro problema, y es que la suma de los deseos de todos es siempre mayor a los recursos disponibles, que en conjunción con la realidad de que hasta las más grandes potencias tienen un límite en su capacidad de endeudamiento le ha situado en el actual callejón sin salida, presupuestario y económico.
Sin arredrarse nuestro avezado guía ha decidido aplicar el enfrentamiento, radicalizar posturas y apelar a lo que sea con tal de permanecer donde está, su soberbia no le deja ver lo que su falta de luces de todas maneras también le impedía vislumbrar: esta polarizando peligrosamente la sociedad española. “Un país que olvida su historia está condenado a repetirla”, es cierto, pero un país que no conoce y comprende su historia, o que pretende utilizarla, también puede estar abocado a repetirla. Los que hoy invocan la reapertura de proceso “transicional” ¿pedirían también la reapertura de la “Comisión de la Verdad y reconciliación” en Suráfrica impulsada por Mandela?, en un blog sobre el tema surafricano he encontrado lo siguiente: “El filósofo francés Jacques Derrida dice que el perdón perdona lo imperdonable. En otras palabras, dice que el verdadero perdón se da cuando se perdonan actos que en nuestro sano juicio no tienen perdón. Lo que no tiene perdón, también en palabras del filósofo, es aquello que nos priva de nuestra humanidad” (http://sepiensa.org.mx/contenidos/2006/verdadSudafrica/verdadSudafri_2.htm).
Los conceptos “perdón” y “justicia” muchas veces no pueden ser aplicables a la misma vez, pero la justicia también se le debe a aquellos que no estuvieron implicados en el delito o crimen cometido pero que lo han sufrido o lo siguen haciendo. Era de justicia que España tuviese una oportunidad para la paz y la libertad, y para ello se debía aplicar el perdón (en nuestro caso se le llamo amnistía), lo que no quiere decir olvido.
Soy a pesar de lo dicho anteriormente de los que no cree que lo nuestro fuese una “Transición”, aquí se tuvo que transigir con los pecados de los padres y con el derecho a la justicia de los mismos para primar el derecho a la justicia en el presente de entonces y en el futuro. No eligieron los españoles una monarquía constitucional, esta venía incluida en el paquete, y los riesgos de rechazarla eran demasiado graves. Efectivamente se tuvo que renunciar a muchas cosas que eran y son justas, y no podemos minusvalorar los sentimientos y argumentos de aquellos que apoyan a Zapatero porque buscan justicia, que él utilice la “memoria histórica” buscando réditos electorales no define a todos aquellos que la defienden.
No soy de los que se conforman con la “placidez” de los tiempos, creo que el objetivo primordial de la sociedad y el ser humano es la búsqueda de la felicidad (en esto me repito constantemente), y que a esta meta solo nos podemos acercar con la verdad, la democracia, la libertad y en sociedad, pero la Transición, siendo la peor solución de todas, era la única posible, lo demás hubiese llevado a el enfrentamiento, mas opresión, muerte y sangre. Esta realidad nos puede situar ante sentimientos y argumentos enfrentados en nuestro debate interno, así que no tiene ni que decir lo que puede ser el debate público, pero lo único que pido es que en este tema tan delicado (sobre todo para aquellos que tuvieron que renunciar a la justicia para sí mismos) los que participen purguen de sus actos todo interés bastardo.
La transigición
Advertisement
mayo 11, 2010 a las 9:29 pm |
Querido amigo,
De tus planteamientos al denostado revisionismo solo hay un paso… eso si, revisionemos, pero sin “ningun interes bastardo”.