Me rindo, no voy a discutir más con aquellos que defienden las recetas económicas neo-liberales para salir de esta crisis, como la reforma laboral. Lo único que pido a cambio es que aquellos que más las defienden den ejemplo.
Es muy irritante que los miembros de la patronal defiendan el abaratamiento del despido y la flexibilización del mercado laboral cuando los contratos de los grandes directivos suelen estar blindados y nunca sujetos a resultados más que para bonificarlos y no para penalizarlos. Creo que al publico en general el anuncio por parte de la CEOE de que ellos van a adoptar para si mismos el mismo tipo de contrato que proponen para el resto ayudaría a tragar este amargo cáliz. Los argumentos en contra que se utilizan, hablan de “fuga de talentos”, ¿pero como? ¿los grandes talentos no ganarían más con un contrato ligado a resultados que con uno blindado? (la respuesta es claramente no, si fuesen tan buenos y “talentosos” no estaríamos en la situación en la que nos encontramos). Está claro por la noticias económicas sobre Goldman Sachs, los bonus de Wall Street y las “jubilaciones” o “despidos” dorados de los grandes directivos, que algunos usan dos varas de medir dependiendo de a quien se tenga que “flexibilizar” a la hora de proponer reformas económicas.
A lo largo de la historia los grandes líderes se han distinguido por dar ejemplo, por ser los primeros en aplicarse a si mismos los sacrificios que pedían a los demás. En este respecto también es muy normal que los creyentes neoliberales le asalten a uno intelectualmente con conceptos como “el mercado” o la “ética protestante”. El primero es una suerte de ente misterioso que dejado a su albur da a cada uno lo que se merece, y cualquier desgracia que nos ocurra a de ser aceptada con la resignación propia de aquellos que son aplastados por un meteorito, nadie tiene la culpa, pero cuando la gente se rebela la estrategia es fácil, no se ha dejado funcionar libremente al mercado. Es para reír y llorar. El segundo concepto, la ética protestante, es un compendio de virtudes que aseguran el éxito económico. Los neoliberales sajones y sus acólitos conversos (mediterráneos, orientales etc.) se autoproclaman como practicantes de la misma, sin embargo según Weber, los elementos definitorios del concepto son la austeridad, el trabajo, el ascetismo etc., y no casan mucho con los comportamientos ostentosos y especulativos de los que hacen gala los nuevos capitalistas.
El equilibrio, esa es la clave (como le decía Sean Connery a Lambert en la película “Los Inmortales”). Si una sociedad esta desequilibrada es difícil que prospere, y cuando vienen las vacas flacas aún más. Este país nuestro está desequilibrado, ya que no tenemos dos grandes partidos uno en cada extremo, los dos están en el mismo, y han pactado que nadie los moverá de ahí, es el extremo del poder de los intereses de unos pocos en contra del bien público a largo plazo (porque a largo plazo priorizar los intereses de unos pocos llevará también a estos al desastre).
Para equilibrar las cosas, la educación, las autonomías, la economía, la sociedad etc. nos hace falta ejemplo. Y si nadie quiere darlo, al menos que se callen y no pidan para los demás lo que no están dispuestos a hacer ellos.